Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://keithjnkh115622.blogdemls.com/40139642/la-sabana-dorada-el-encanto-de-las-propiedades-campestres-de-cundinamarca